Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han generado un gran
impacto en la docencia
, requiriendo una reorientación e innovación de las prácticas cotidianas para generar nuevas experiencias educativas y favorecer la inclusión digital en la enseñanza. Estas tecnologías, que abarcan programas informáticos, plataformas de teleformación y aulas virtuales, software educativo y la web 2.0, entre otros, son instrumentos y herramientas que permiten acceder, organizar, manejar, producir, presentar e intercambiar información a través de diversos aparatos electrónicos y automáticos. Su potencial educativo es enorme y su introducción en las prácticas áulicas se considera necesaria dada su presencia en todos los ámbitos sociales y laborales.

Más allá de ser simples herramientas, las TIC constituyen entornos donde se producen interacciones humanas que combinan y entrecruzan actividades de indagación, comunicación, construcción y expresión. Esta perspectiva relacional de la tecnología implica que la interacción con ella nos modifica, generando nuevas formas de pensar, trabajar, comunicar, producir y compartir conocimiento. Como planteaba Brunner en 2000, la escuela ya no es el único medio de acceso al conocimiento, y el docente pasa de ser la fuente principal de información a un facilitador y orientador que aprende continuamente sobre las nuevas tecnologías educativas.

La presencia de las TIC en el sistema educativo ha provocado una transformación en la producción de riqueza, la interacción social, la definición de identidades y la producción y circulación del conocimiento. En este contexto, el papel de la escuela es preparar para un uso consciente, crítico y activo de los medios tecnológicos. La integración de las TIC se concibe como una oportunidad para enriquecer los propósitos y contenidos de la enseñanza y fomentar el aprendizaje colaborativo y crítico. Una articulación de los saberes disciplinares, pedagógicos y tecnológicos es esencial para una apropiación creativa y contextualizada de los recursos digitales. En este sentido, la obra de Ávalos, M. (2010), "¿Cómo trabajar con TIC en el aula? Una guía para la acción pedagógica", citada en las bibliografías de las fuentes, se presenta como un recurso relevante para la acción pedagógica en este ámbito.

Los objetivos generales de la integración de las TIC incluyen:

  • Promover y facilitar su uso para el diseño y gestión de nuevos aprendizajes.
  • Potenciar el desarrollo de alumnos como prosumidores activos y creativos de su propio aprendizaje.
  • Crear espacios de reflexión sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje con TIC.
  • Formar al futuro docente como mediador de procesos de aprendizaje mediados por herramientas digitales.
  • Incentivar el trabajo colaborativo como estrategia didáctica y preparación para el futuro laboral.

Los contenidos prioritarios abarcan:

  • La integración de las TIC en las prácticas educativas y su relación con la escuela, la cultura, la sociedad y la tecnología.
  • Nuevas formas de enseñar y aprender en la sociedad de la información, incluyendo el aprendizaje colaborativo y ubicuo.
  • La alfabetización digital y las transformaciones que genera.
  • El modelo TPACK como relación entre las dimensiones disciplinares, pedagógicas-didácticas y tecnológicas.
  • Nuevas formas de organizar y representar la información, como audiovisuales, multimedia e hipertextos.
  • El diseño, búsqueda y selección de materiales didácticos digitales.
  • La educación y la conectividad, incluyendo la búsqueda crítica de información y los derechos de autor.
  • La utilización de plataformas virtuales educativas.


La metodología de trabajo en los talleres se basa en actividades individuales y grupales, buscando la construcción significativa del conocimiento a través de la participación activa de los estudiantes y la reflexión sobre la práctica docente. Se coincide con Litwin en que los alumnos aprenden más y mejor cuando participan activamente en la organización y búsqueda de relaciones entre la información nueva y la ya conocida.

La evaluación se orienta a evaluar el "conocimiento en la acción", considerando tanto el proceso como el resultado final. Se utilizan diversos instrumentos como exposiciones orales, trabajos prácticos, debates y evaluaciones escritas, buscando estimular la creatividad. La autoevaluación y la coevaluación también se consideran importantes para la reflexión y el análisis del proceso de enseñanza-aprendizaje.

En resumen, las TIC se presentan como mediadoras fundamentales del conocimiento en el ámbito educativo, transformando la enseñanza y el aprendizaje. La obra de Ávalos (2010), mencionada en las fuentes, ofrece orientaciones pedagógicas para trabajar con estas tecnologías en el aula, contribuyendo a una integración efectiva que enriquezca la experiencia educativa.