La invención del microprocesador en la década de 1970 fue crucial para el resurgimiento de la IA porque permitió que los programas de IA se ejecutarán en ordenadores más pequeños y económicos. 

El auge de las redes neuronales y el 'Deep Learning' en la década de 2010 se vio favorecido por disponibilidad de grandes cantidades de datos ('Big Data') y el aumento de la capacidad de computo.