Pulitta sandra


 Cuando hablamos de “inteligencia” en un contexto tecnológico a menudo nos referimos a la capacidad de un sistema para utilizar la información disponible, aprender de ella, tomar decisiones y adaptarse a nuevas situaciones. Implica una facultad de resolver problemas de manera eficaz, según las circunstancias y limitaciones existentes. Por su parte, el término “artificial” significa que la inteligencia en cuestión no es inherente a seres vivos, sino que se crea mediante la programación y el diseño de sistemas informáticos.

Como resultado, el concepto de inteligencia artificial” (IA) alude a la simulación de procesos de inteligencia humana por parte de máquinas y programas informáticos. Estos sistemas están desarrollados para realizar tareas que, si las llevara a cabo el ser humano requerirían el uso de inteligencia, como el aprendizaje, la toma de decisiones, el reconocimiento de patrones y la resolución de problemas. Por ejemplo, gestionar enormes cantidades de datos estadísticos, detectar tendencias y aventurar recomendaciones según las mismas o, incluso, llevarlas a cabo.